El año pasado fue la primera vez que facturé 5.000€/mes como emprendedor.

Pero unos meses antes estaba rozando la indigencia.

La historia:

A principios del año pasado, 2023, tuve que tomar una de las decisiones que más me han costado tomar en mi vida adulta: reconocer que había fracasado como emprendedor, que estaba en bancarrota (cero euros en la cuenta), que ya no podía seguir viviendo con Sara porque no podía pagar el alquiler, ni la comida, ni nada de nada, y que después de más de 16 años viviendo “independiente” (me alisté con 18 años, y desde ese momento me he buscado la vida por ahí) tenía que volver a vivir a casa de mi madre, ahora teniendo 34 años.

Eso fue en enero.

Como te digo, y te lo digo sin presumir porque no es para hacerlo, y aún ahora no me hace mucha gracia contarlo, no tenía nada de dinero.

Nada es nada.

Cero.

Y sin entrada de dinero pendiente, ni prevista.

Me había fundido, definitivamente, todo el dinero que había logrado ahorrar en mi vida 

(Unos 15.000€ ahorrados, en su mayoría, con un sueldo de mil euros de soldado de Infantería)

Creo que verme de nuevo en casa de mi madre, durmiendo en la habitación de mi hermano, que se había quedado libre porque él estaba en Australia, ha sido una de las experiencias más duras que mi ego ha tenido que soportar en los últimos años.

Gracias a Dios que tengo a mi familia.

Pero la verdad es que verme haciendo vida allí, donde casi todo era “prestado” (mis cosas caben prácticamente en dos mochilas), sin tener dinero ni para salir a la calle a tomarme algo con un colega, sabiendo que había fallado a la familia que estaba construyendo con Sara por no haber sido capaz de sacar adelante mi proyecto y que ella, también, había tenido que volver a casa de su familia, y obsesionado con lo que pudo haber sido y no fue por mi ineptitud como emprendedor, me dolía más de lo que puedo explicar con palabras en este email.

Recuerdo que para contarle a mi hermano la situación, le envié este Whatsapp:

"Enano, dicen que los grandes empresarios siempre viven al menos dos bancarrotas grandes en su vida…

…Acabo de tener la primera"


Después puse un emoji gracioso, como si aquello fuera una situación cómica que no me importaba.

Pero estaba en la mierda.

Para qué mentir.

Las primeras noches, y alguna más suelta durante el tiempo que estuve allí, me metía en aquella cama que no era mía llorando, pensando en cómo salir de aquella situación y volver a ser independiente, que ha sido mi obsesión desde que era adolescente.

“Quiero ser libre”


Por eso me piré de casa con 18, y por eso me destruía verme de nuevo allí; en la casilla de salida y sin un euro, casi 20 años después.

Cómo salí de todo aquello:

Lo primero que tuve que hacer fue dejar de lloriquear por los rincones y aceptar que lo que estaba pasando era real, que mi situación, al fin y al cabo, no era tan desgraciada, y reconocer que tenía una oportunidad privilegiada para volverlo a intentar. No tenía dinero, pero tampoco tenía deudas. Así que no podía tener menos que cero. El techo y la comida las tenía también resueltas, sabía que Sara también estaba bien, aunque no estuviera conmigo, y, como no podía hacer otra cosa que trabajar, estaba en el momento ideal para meterme en “modo monje”, inventar algo, y salir de aquello gracias a que algo que creara funcionara.

Volví a despertarme a las 5-6 de la mañana cada día.

Me levantaba, me ponía un café solo, me sentaba en el PC.

A mediodía, comía, me ponía otro café, y PC.

Por la tarde-noche, salía una hora, y muchas veces menos, con Sara, volvía a casa, cenaba, y PC.

Por la noche, llamaba a Sara para decirle buenas noches y volvía al PC.

Me acostaba sobre las 11, y repetía al día siguiente.

Rebobinando rápido:

En 6 meses, cerré todos los proyectos en los que estaba para centrarme solo en uno de ellos: SOP. Todas las horas del día iban a hacer que mi programa de coaching funcionara. Y es curioso, porque es el que menos me atraía; quería hacer cualquier otra cosa que no fuera SOP (nunca me he considerado coach, y no me gusta que me llamen así). Lo exprimí todo lo que pude, cambié algunas cosas del proceso, conseguí nuevos clientes, me di a conocer en varias comunidades de emprendedores, y allá por junio, lancé la versión en grupo SOP a la que llamé Masteryweeks.

Y seguí trabajando no menos de 12 horas de pomodoro al día.

En agosto de ese año, volví a alquilar un piso y a “reunir a la familia”: Sara y yo.

Volvía a tener dinero.

En septiembre, facturé esos 5.000€.

Los meses anteriores también habían sido buenos.

Había pasado de estar comiendo cada comida en casa de mi madre porque no tenía dinero ni para pagarme un menú del McDonald's, a facturar 5K€/mes con servicios (casi sin costes) en algo más de 6 meses…

…pero ¿sabes qué fue lo primero que me vino a la cabeza cuando vi la cifra el día 30 de ese mes?

“No llegué a 8.000€”


Disfruté de mis 5 mil euros durante exactamente 0 segundos.

En mi cabeza, y en mi excel, ese mes quería facturar 8.000€ por algo que ni siquiera recuerdo ahora, y me acuerdo que fue en este mismo despacho, en el que escribo ahora esto, donde vi la cifra, me sentí decepcionado (esto pasó automáticamente, como un reflejo de mi mente), y, sin darme cuenta, me pregunté:

“¿Para qué es todo esto?”


Y me puse a llorar solo otra vez, pero esta vez en mi propio piso, como quería.

Ni siquiera tuve que ganar millones y millones de euros, como sí necesitan otros empresarios, para darme cuenta de que esto no tiene fin.

Cuando gané esos 5.000€, algo me hizo “click”:

"Si gano 5k€ y solo pienso en ganar 8k€…

…¿qué cifra estaré persiguiendo cuando gane esos 8.000€?

…¿y cuándo gane esos 12k€?

…¿y después de eso?"


Y me lancé la pregunta que le hice el otro día a mi cliente, a la persona que me inspiró a crear mi servicio “El Día Perfecto”:

“¿Para qué haces lo que haces?”


Al recibirla, se quedó en silencio unos segundos larguísimos.

Imagino que me pasó lo mismo cuando yo me la hice, en silencio, hace unos meses.

El aprendizaje que yo saco de todo esto, por si te vale:

"El dinero solo sirve para construir la vida que quieres vivir…

…Pero para hacerlo, primero tienes que saber cómo es esa vida, tienes que saber qué pinta tiene"


La mayoría de emprendedores que conozco dejaron sus trabajos para escapar de la carrera de la rata, pero ahora están atrapados en ella mucho más que lo que lo estaban antes.

Es muy fácil perderse.

Es muy fácil dejarse atrapar por la verdad a medias de “más horas = más dinero” y no darte cuenta de que si no utilizas ese dinero para construir la vida que en su momento soñaste con tener, no la tendrás jamás.

Mucho dinero sí.

Poco de todo lo demás, también.

El primer paso es identificar qué está pasando ahora.

El segundo, ver hacia donde quieres ir.

Los siguientes pasos, en mi newsletter diaria.